El aire se llenó de expectación. El sol, aún tímido, iluminaba los rostros de jóvenes y adultos que, con el corazón abierto y la mochila al hombro, se embarcaron en una aventura de fe. El campamento Reconexión 25 no fue un simple evento; fue un encuentro, una chispa que encendió el alma bajo el lema “Modo On”.
Desde los llanos infinitos hasta las montañas de Boyacá, y de cada rincón de Bogotá —Buena Vista, Bosa, Kennedy, San Cristóbal y Fraguita—, las iglesias se unieron. No importaba la distancia o la sede; el propósito era el mismo: sumergirse en una experiencia que transformara la vida. La diversidad de acentos y orígenes se fusionó en un solo canto, en una sola alabanza.
¿Qué significa vivir en Modo On? Es encender la luz interior, es activarse para un propósito superior. Es comprender que la fe no es una teoría, sino una experiencia viva. Como nos recordó una de las charlas, no se trata de saber de Jesús, sino de conocerlo. Es caminar junto a Él, sentir su presencia en cada paso, en cada risa compartida, en cada oración elevada.
Durante esos días, las dinámicas, los testimonios y los momentos de adoración no solo llenaron el tiempo, sino que nutrieron el espíritu. Se escucharon historias de superación, se forjaron nuevas amistades y se renovaron las antiguas. Fue un tiempo de reconectar con lo esencial, de dejar a un lado el ruido del mundo y sintonizar con la voz de Dios.
El campamento ha terminado, pero el viaje continúa. Cada persona que estuvo en Reconexión 25 se llevó un pedazo de esa experiencia consigo. Ahora, el desafío es mantener esa fe en modo on. Que las semillas sembradas en el campamento florezcan en la vida diaria, que la conexión establecida con Jesús y con los hermanos se fortalezca, y que el eco de esos días inspire a otros a encender su propia luz.
Modo On no es una moda pasajera; es un estilo de vida. Es la decisión diaria de vivir con propósito, con esperanza y con amor.
¿Y tú, ya activaste tu Modo On?





